miércoles, 10 de marzo de 2010

"El Inicio de Una Historia"




En contra de su costumbre llegó cuandola clase estaba a punto de comenzar. Su sitio habitual estaba vacío pero aún así opto por sentarse en una fila vacía del final. Sumotivación en el curso estaba siendo óptima pero ese día sabía que noiba a prestar atención; una sensación de soledad causada por problemas familiares y existenciales le oprimían.
Sin que se hubiera percatado antes, se dirigieron a él.
- Hola, hoy te has puesto aquí -
susurró una encantadora chica que se había sentado a su izquierda.
- Sí,... bueno, así es.
- Ah, ya empieza el profesor.
Ella era un chica que normalmente se sentaba a su espalda,ingenua y poco experimentada como él. Su cabello era largo castaño y algo rizadoen las puntas, ojos expresivos y con enormes pestañas y unos pechos muy poco desarrollados pero que remarcaban de alguna manera su carácter dulce y encantador. Hablaron mucho y sin prestar atención al profesor aunque mirándolo no por disimulo sino por timidez.
- Yo tengo que ir a casa y no puedo quedarme - contestó ella a una torpe invitación para que comiera con él.
No obstante sin decirse nada más recogieron sus libros, apuntes y bolígrafos y él la acompañó "tácitamente" a su casa.
Los tímidos lohacen todo así. Al rato se encontraron a una señora con un perrito de esos que no se venden sino que se adoptan.
- Hola Kareli, qué bien que ya vuelvas porque la comida ya estálista. (en ese momento se percató de la presencia del amigo de su hija)
- ¡Ay perdón! No me había fijado ¿Eres un amigo de Kareli?
y sin esperar respuesta le invitó a comer algo que él inmediatamente rehusóaún sin tener un motivo cierto para ello. Cuando llegaron a casa de Kareli la madre, contradiciendo la afirmación de estar lista la comida, les dijo:
- Aún tienen unos minutos chicos, quedence en la hamaca del porche que se está muy bien allí y yo hija ya te aviso.
Kareli y Diego quedaron sólos, sin atraverse a nada. Ella recogió piernas apoyando la cabeza en ellas y mirando de soslayo a sucompañero. Él se movía inquieto pero sin osar balancear la hamaca y mantenía como ella silencio durante un tiempo.
- Es la primera vez - dijo Diego al fin- que alguien viene hacia mí... hoy me sentía mal y viniste.
Aquel muchacho inexperto intentaba expresar sus sentimientos a Kareli.
- Lo hemos pasado muy bien.- Sí ,contesto ella.
- Mañana y todos los días nos ponemos juntos otra vez.
- Sí claro, y sonrió y él, se fue sin esperar más, feliz, muy feliz de aquella promesa.En la ventana sus padres habían visto toda la escena.
- Eso es amor y cariño, dijo la madre de Kareli.
- Si no han hecho nada y no sabemos lo que se han dicho.
- Yo no he oído nada, no, pero sé que nuestra hija es afortunada yque su relación con ese chico durará toda su vida porque ha encontradoun hombre que siempre la va a querer.

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